domingo, 29 de diciembre de 2013

Le Bouchon (Hotel Mercer)

Cuando el Hotel Mercer abrió el Bar Mercerino me quedé con ganas de visitarlo, tenía una pinta estupenda, la carta, el lugar y fue así que dejé pasar los días, semanas y meses y de pronto el Mercerino ya no existía y daba paso a Le Bouchon, en la línea de los gastrobares con platillos más que para comer o cenar, diría para "picotear" algo, así que pensé no dejar más tiempo sin probarlo ya que me quedé con ganas de conocer su predecesor.


El sitio no me decepcionó, pequeño, y con cierto aire nórdico por la madera pese a la piedra de sus muros, pero tiene mucho encanto, es de esos sitios cool, pero cuando se trata de comida también ha de ser buena, sino lo cool pasa a ser algo efímero.




Fui   en noviembre un md ya más bien tarde y pedimos para compartir unos huevos rotos con jamón y patatas, que no estaban mal, una terrina de paté de temporada que estaba bastante buena y una ensaladilla rusa que tampoco estaba mal, una copa de vino blanco acompañó estos tres platillos y puedo decir que fue un rato muy agradable, el sitio muy chic y la comida no estaba mal, lleva poco tiempo abierto, el servicio fue muy atento, si bien lo único que puedo decir es que el vino estaba un poco caliente pero en general si vas por el Barrio Gótico y te pica el gusanillo del hambre y quieres picar algo con tranquilidad y sin darte codazos con la gente en un ambiente muy sofisticado es un buen lugar.






Aquí os dejo con unas cuantas fotos, la primera tomada de su web porque ese día llovía y no pude hacer una de la entrada del local y unas cuantas más hechas con el teléfono.


Por cierto que paseando luego por la zona, vi un restaurante que me cautivó desde afuera y al que tengo ganas de visitar, con un nombre curioso "Que bueno que viniste".... ya os contaré....

Le Bouchon
Carrer dels Lledó, 7
08002-Barcelona

viernes, 11 de octubre de 2013

Chez Cocó.

Vaya por delante que he ido a este restaurante en dos ocasiones y debo decir que me encanta. Es curioso porque tarde bastante en ir desde que lo abrieron y está  muy cerca de casa, andando a cinco minutos, pero o no encontraba el momento, o cuando quería reserva me daba cuenta que era el día que cerraban, en fin que por aquello de tenerlo tan cerca das por sentado que acabaras comiendo o cenando allí cualquier día y al final el momento se alarga.

Es un restaurante realmente acogedor, con una decoración muy propia, muy francesa como corresponder a un restaurante que se autodenomina rotisserie. Absolutamente diferente a otros restaurantes en cuanto a decoración, lo convierte en una especie de joya, en la que por momentos te sientes dentro del Orient Express.

Para las personas con sensibilidad por el diseño, la belleza de muebles y tapicería resulta un placer comer en un sitio así, y debo decir que yo soy de las que disfruto al comer en un restaurante de todos los detalles, tanto del local, como del servicio y por supuesto la comida, y me fijo en muchísimos detalles y Chez Cocó los cuida mucho.






La primera vez que estuve allí comí en el espacio que está al fondo del salón con grandes ventanales de cristal  justo antes de la terraza y la segunda vez que es la que reseñaré estuve en la terracita ya que hacía un día estupendo.




En la primera visita probamos para compartir una ensalada de tomates y aguacate que estaba muy fresquita y muy buena, y unos huevos ratatouille que estaban muy buenos pero que no repetiría ya que son densos y más un plato para invierno creo, y de segundo el pollo tomatero que en aquella ocasión lo pedí con salsa barbacoa y guarnición  de arroz basmati francamente todo muy bueno.

Como en aquella visita no hice fotos entretenida como estaba en la charla con dos buenos amigos, he aprovechado una segunda visita más sosegada para inmortalizar los platos y hablaros un poco sobre ellos.

En esta ocasión para compartir optamos por una Torta de Trujillo, absolutamente cremosa y tibia en su interior, con porciones de coca de cristal tostadita, todo de un sabor intenso pero a la vez delicado al paladar, una auténtica sorpresa de sabor que recomiendo mucho.


Fue un auténtico visto y no visto, en pocos minutos la torta quedó como os la muestro:



De segundo probamos el pollo tomatero, yo quería probarlo con otra salsa y otra guarnición y porque ese día me apetecía como un buen pollo asado y punto. Opté por el pollo a las hierbas con guarnición de espinacas con piñones. El pollito estaba jugoso, por fuera la piel estaba tostadita y las hierbas, sobre todo el romero le daba un sabor intenso al asado. 

Me sorprendió que en la primera visita la salsita y la guarnición venían servidas en cazuelitas de lo más cucas, y en esta ocasión se trataba de pequeñas salseras y cuencos de  porcelana. 


Disfruté mucho del pollo y las raciones fueron las justas para no llenarme lo suficiente como para no probar el postre, en esta ocasión elegí el flan de queso Idiazabal que fue lo que más disfruté de toda la comida, se me ponía los ojos en blanco en cada cucharada, un postre exquisito como hacía mucho no probaba. Un cuenco de flan  con  una fina capa de  caramelo, ya que el sabor me recordaba más que a la miel al caramelo de arce tan típico de los pancakes americanos y un cuenco de cookie crumble, que le daba un contraste de texturas que lo hacía muy divertido.



La cuenta nos salió por 52 €, nada mal para la calidad y cantidad de lo que comimos y que nos dejó absolutamente satisfechos. Un restaurante que seguramente volveré a repetir.

Chez Cocó
Avda. Diagonal 465
Tel.93 444 98 22

viernes, 4 de octubre de 2013

Mama's Café (Gracia)

En mis últimas incursiones por el barrio de Gracia había intentado sin éxito conseguir sitio en la terraza de este restaurante, desde afuera se puede ver el patio interior y como me chiflan los jardines no podía dejar pasar la oportunidad de conocer este y además de probar la comida de un sitio que por fuera prometía...





No es un sitio para quienes busquen "ver y ser vistos" sino todo lo contrario, es un sitio para disfrutar de una comida con sabor auténticamente casero y en un entorno relajado, tranquilo y con un aire casi familiar con un patio interior más bien artesanal, alejado de una decoración montada en un laboratorio de diseño, un aire familiar que te hace sentirte como en casa.



Con una carta sencilla basada en ensaladas y bocadillos, destacan la sopa y el plato del día que se encargan de anunciar en la puerta del local y en este caso fue lo que elegí, sobre todo cuando me anunciaron una sopa de maíz, plato que me encanta y que precisamente fue la última receta que hice en el programa para Tve 2.


La sopa estaba deliciosa, con maíz fresco, los granos se sentían en la boca y me recordaba las recetas de mi infancia, patata, un toque de  nata intuyo, pimiento verde, cebolla y trocitos de panceta, un sabor delicado y apropiado en un día gris.

De segundo habían dos opciones: el pastel de carne acompañado de puré que estaba realmente delicioso, con una salsa de tomate que tenía un gusto dulzón pero casero y un bacon crujiente y nada grasoso, una ración que llenaba muchísimo. La segunda opción era una hamburguesa vegetariana de proporciones generosas  acompañada de ensalada de espinas  y lechugas variadas.




Es un lugar para ir con los amigos, con la pareja, con los niños (tienen tronas y hasta algún juguete vi por allí) y por supuesto para la familia.

La terraza solo abre durante el día, por la noche tienen el salón interior, que es pequeño pero al fondo tienen una mesa ovalada para varias personas que resulta un rinconcito muy acogedor, la cocina es ininterrumpida, cierran los martes.

Ha valido la pena la espera para hacerme con un sitio en la terraza, y la comida ha sido muy diferente a lo que se suele comer en otros restaurantes, una cocina sana y ecológica que hay que disfrutar.

Mama's Café
c/Torrijos, 26
Te. 932 100 050

lunes, 30 de septiembre de 2013

Chido One. (Gracia)

Siempre me ha encantado la comida mexicana, quizás por el parecido de algunos ingredientes con la comida panameña, al fin y al cabo la comida latinoamericana tiene muchos elementos en común. Sin embargo no había encontrado en Barcelona un restaurante en el que realmente disfrutara de este tipo de comida.

En Sabadell si que es cierto está el restaurante El Pendejo, con raciones generosas y realmente  muy bueno, pero en Barcelona ciudad había probado varios para olvidar.

Por fin he encontrado un restaurante que hace honor a la gastronomía mexicana y este es el Chido One en la Calle Torrijos en Gracia, he ido ya un par de veces y son muchas las cosas que me gustan, para comenzar la estética del restaurante, acogedor, de un diseño que huye de el folklorismo típico de los restaurantes mexicanos que a veces caen en lo hortera exagerando un estilo campesino que no lo hace mejor, este es un sitio acogedor, bonito, me gusta, es cálido y el personal además de atento es muy rápido sirviendo el pedido, cosa que se agradece sobre todo si vas con niños como la última vez.

Las raciones son grandes y lo ideal es pedir para compartir.

Pedimos unos nachos chido one, con queso chedar  fundido que estaban muy ricos, crujientes, y el queso muy cremoso y con un toque picante.



También pedimos unas quesadillas norteñas, estaban rellenas de jamón de york y queso y otras con chorizo y estaban también deliciosas, con tres unidades llenan bastante y finalmente unos tacos suadero, carne de ternera asada deshilada con un poco de guacamole y rodajas de lima para poner unas gotitas sobre los tacos y estaban sublimes, deliciosas, un sabor auténticamente casero como hace mucho no probaba.




Para beber yo elegí agua de tamarindo, hacía años no probaba esta bebida refrescante. El tamarindo es una fruta que tiene una pulpa de color marrón, un poco dulce y a la vez ácida. Se debe dejar en remojo para ablandarla y luego sacar una especie de puré que diluido en agua y un poco de azúcar da como resultado final esta refrescante bebida.





Los precios están entre los 8 y los 14 euros, pero la media son unos 10 €. Nuestra cuenta fue de 46 € incluyendo las bebidas.


Un sitio altamente recomendable para disfrutar de una buena comida mexicana. La calle Torrijos también albergo dos hermanos locales de Chido One, Cantina Machito cuya terraza siempre está a tope y Teicawey una tienda con productos y comida mexicana lista para llevar y donde venden unos deliciosos cinnamon rolls o rollitos de canela con nueces, una auténtica maravilla!

Carrer de Torrijos, 30
Tel. 93 285 0335



sábado, 21 de septiembre de 2013

El 300 del Born

Aprovechando el fantástico día que hacía hoy, fui con Alvarete y la pequeña Claudia al Parque de la Ciudadela para que jugaran un poco gracias a las diferentes actividades que hay allí para los niños en las Fiestas de la Mercé.

Comenzamos la ruta sobre las 13 hrs. y a las 15 hrs. estábamos muertos de hambre así que ya que estaba por la zona decidí entrar a las jornadas de puertas abiertas del Centro Cultural del Mercat del Born y de paso aproveché para comer en el recién estrenado espacio gastronómico El 300 del Born y me apetecía porque la cocina la dirige el chef Jordi Vila, y los que me conocen saben que desde hace años el Vivanda es mi restaurante preferido.






El sitio estaba bastante lleno pero tuve suerte y no tuve que esperar más de 10 minutos para que me dieran una mesa lo suficientemente grande para los niños y la trona de la pequeña (un puntazo que la tuvieran porque hay sitios que a veces olvidan que los padres no por tener niños dejamos de comer en los restaurantes).

La carta está muy bien repartida entre desayunos, vermuts, merienda y los platillos para comer propiamente o como ponía en la carta (a la guerra) y con una gran variedad, si bien en la carta hay algunos que aún no están disponibles a pesar de que los mencionan. Platillos que evocan una comida catalana tradicional pero al mismo tiempo con toques modernos como en el Vivanda.

Para los peques fui a lo seguro  (había platillos para los niños) y a ambos les pedí la cazuelita de macarrones a la barcelonina que estaban deliciosos, una ración generosa para los niños, por lo que lo puede pedir perfectamente un adulto y queda más que satisfecho, la carne, el queso gratinado, la salsa tenía un sabor a la cocina de las abuelas.


Quería probar tantas cosas pero sabiendo que no me lo acabaría yo sola, pedí unas patatas bravas  (Patatas Felip V) porque los platos tiene nombres históricos, lo cual me pareció muy original, y en la parte trasera de la carta que está la explicación de los mismos, las patatas estaban estaban también muy buenas, con un alioli muy suave y una ración más que correcta , pan con tomate (Triticum) que estaba hecho de cereales y quizás un poco duro para mi gusto, acostumbrada a la coca de cristal del Vivanda que se deshace en la boca, de segundo (por así decirlo, me pedí el Rostit Sant Antoni, un delicioso pollo al horno con ciruelas, cebolla y piñones que me recordaba esas contundentes  comidas de las navidades y que aún quedan lejos, un cuarto de pollo, de carne suave y jugosa que se separaba fácilmente del hueso y que estaba realmente para chuparse los dedos.






Al final los peques no pudieron acabarse los macarrones e hice de "coche escoba" con mucho gusto lo que hizo que ya no me quedara sitio para el postre y allí acabamos nuestra  experiencia en este nuevo espacio cultural.

Debo decir que el servicio es muy amable, un poco desbordados por la cantidad de gente que había pero que aún así trataban de que el cliente no esperase demasiado. El espacio es muy informal abierto y con una pantalla gigante que permite ver imágenes de las obras del Mercat mientras comes y lo hace muy dinámico y diferente.


En definitiva mi experiencia ha sido muy buena, la comida me ha gustado mucho, los precios en la línea del Vivanda, la cuenta al final nos salió con las bebidas, dos aguas de medio litros y un refresco de limón por 43,35 €.


Callejeando de vuelta descubrí muchos lugares nuevos que han dado mucha alegría al barrio en el que viví durante cuatro años, aún se mantienen históricos en la calle Assaonadors como el Pla de la Garsa al que tantas veces fui y me di cuenta de que tengo al barrio un poco olvidado desde que vivo en Sant Gervasi y hay sitios con mucho encanto que vale la pena visitar.


domingo, 1 de septiembre de 2013

Restaurante Martínez

Tenía muchas ganas de ir a este restaurante nuevo muy nuevo en Barcelona, ya que una pequeña reseña que leí en una web sobre tendencias gastronómicas y culturales en Barcelona (no es un blog) comentaba de su recién estrenada apertura, curiosamente  luego vi que reseñas calcadas pululaban por internet a través de diferentes blogs, la misma fotografía, la misma reseña, con lo cual asumí que se trataba de una estrategia del restaurante para hacerse hueco en la red y publicitarse, y me parece muy bien, puesto que su ubicación (Montjuic) no la hace precisamente accesible a la vista de la gente, salvo de los turistas que pasean en el Bus Turístic por esa zona.

Y seamos honestos quien tiene un negocio de estos sabe que tiene que darse a conocer, a través de la prensa especializada, a través de los periódicos y como no, a través de blogs que hablan sobre gastronomía. De todas las reseñas que leí solo un blog comentaba al final que "faltaba ir a probarlo". Yo nunca he recibido una propuesta de nadie para hablar sobre su negocio, pero si conozco gente que han recibido la reseña ya preparada a la que le pueden cambiar o no alguna palabrita, a cambio de una compensación económica etc. y repito, no me parece mal, sobre todo para aquellos que hacen de un blog una fuente de ingresos.

En mi caso yo he trabajado como columnista de una revista de Gastronomía, pero no me dedico a este mundo, y mi blog lo hago por pura afición y porque tengo amigas que con frecuencia recurren a él para solventar alguna salida a cenar, o alguna cena familiar en casa o porque buscan alguna receta.

Bien  pues haciendo este preámbulo os hablaré de este Restaurante que me hacía mucha ilusión ir, y sí confieso que me hacía ilusión porque me gustan mucho los restaurantes que tienen terrazas o jardines con encanto, o situadas en algún sitio especial, me encanta ir al Mirablau a tomar un té por la tarde (solo té ya que la comida allí no es para tirar cohetes) por las maravillosas vistas, me gusta La Florida por ejemplo para ir a desayunar o tomar algo por la tarde porque igualmente las vistas son espectaculares y la terraza es lo más, de modo que una terraza en Montjuic para mí se convertí en un sitio que había que conocer por confirmar si valía la pena subir hasta allí.


Debo decir también que no me lo organicé mucho y llamé el mismo día, sábado por la tarde, y claro, las mesas con vistas estaban ya reservadas, pero Marta, la chica que me atendió por teléfono fue muy amable al ofrecerme una mesita en la terraza, advirtiendome que no tenía vistas, pero que tenía una ventaja, podía elegir entre carta o Menú, cosa que el Menú no se puede pedir en según que zona (la de las vistas entiendo).

Es cierto que aunque todos los blogs y webs que lanzaron la reseña sobre la apertura del Restaurante hablan de un menú de 35 €, debo aclarar que a fecha 31 de agosto, el menú cuesta 40 €.

En la entrada nos atendió Jenifer una chica muy amable, que nos acompañó hasta la mesa y a mí me abrió la silla para sentarme, enseguida llegó el camarero y nos atendió estupendamente, con una amble sonrisa y respondiendo a nuestras preguntas acerca de qué tipo de arroz nos recomendaba ya que nosotros habíamos decidido ya que probaríamos el  menú.

El menú consta de dos partes el vermut y la cena propiamente, el vermut tiene a escoger entre cerveza o el vermut propiamente, nosotros elegimos la cerveza, que llegó servida en una cubitera a los pocos minutos y graciosamente un cucharon de madera "para coger las aceitunas" cosa que no entendimos al principio. Con el vermut llegó una ensaladilla rusa, que estaba correcta y luego unos mejillones  que se pidió mi marido y unas croquetas que me pedí yo, para así probar ambas cosas, las croquetas (2 unidades) estaban riquísimas, los mejillones estaban correctos.

La cena comienza con una ensalada, absolutamente verde, ya que se trata de hojitas de lechuga y cebolla diría que marinadas en azúcar y algo de vinagre porque estaban muy suaves y con  un punto dulzón lo que la hacía muy ligera y apropiada para hacer la previa a un arroz o cazuela de marisco que fue en este caso lo que nos pedimos mi marido y yo porque se nos hacía pesado cenar una paella, una ensalada  muy sencilla, refrescante, pero buena.



Como ibamos en moto, pedimos una sangría para no abusar de cerveza+vino, y la sangría estaba muy muy suave, muy fresquita y no estaba mal.

La Cazuela de mariscos estaba riquisima, llevaba rape y bogavante con patatitas y además tiene una segunda parte, y que consiste en que una vez que acabas con el pescado y el marisco, se llevan la cazuela y te ponen un huevo poché por persona y más patatitas y luego el camarero las remueve delante tuyo y terminas de comerte el resto de la cazuela, debo aclarar también que esta segunda parte tiene un suplemento de 10 € por persona de modo que el menú con Cazuela de Mariscos sube a 50 € por persona.

Finalmente pedimos de postre una mousse de chocolate y yo un helado de yogurt con fruta fresca  y estaba riquísimo y justo lo que pedía mi estomago después de tanta comida, porque debo decir que con este menú se come y se llena hasta el más fuerte.



La anécdota de las aceitunas y el cucharón de madera, pues se trata de que al ver que no nos llegaban las aceitunas a la mesa mi marido preguntó a un camarero  y este con mucha gracia le dijo que ya las traería él si "no quería levantarse", y entonces entendimos que había que ir a buscarlas a algún sitio! jajaja fue divertido pero al final el camarero nos las sirvió.

Hacía tiempo que no estaba en un restaurante en donde me atendieran tan bien, el servicio fue rápido, en todo momento pendiente de nuestra mesa, hasta dos camareros tuvimos para atender nuestra cena, con sonrisas en todo momento, amabilidad, la mesa limpia de platos, y pinzas que necesitábamos para la cazuela, era como estar en casa y mi marido y yo disfrutamos mucho de la terraza, de la cena y del servicio. Incluso al final en la cuenta nos cobraron un agua que pedimos y que no nos pusieron por olvido y al comentarlo yo al final nos devolvieron en efectivo el importe de la misma.

Aunque no tuvimos la oportunidad de cenar con vistas, la terraza estaba muy bien, estuvimos en una mesa en el centro de la misma con vistas a los Jardines Miramar y nos gustó mucho toda la decoración, mesa de madera, suelo de madera, plantas, lucecitas de colores y hasta una especie de contenedor de color rojo que hace la suerte de estructura principal y que pega mucho con el puerto que se ve al fondo.

En resumen la cuenta nos salió por 100 € justos, que si no hubiésemos pedido solo paella o arroz habrían sido 80 €, eso sí, abundante en cantidad, un servicio muy cuidado, una terraza bonita y la comida anoche estaba muy rica.

Aunque en internet se habla mucho de que tienen servicio de chófer para llevar a casa a quien lo solicite y servicio de guardería o zona infantil, no tienen ni lo uno ni lo otro aún, parece que es algo que en el futuro quieren incorporar, puesto que lo preguntamos ya que tenemos un niño pequeño, pero nos dijeron que con apenas poco más de un mes de apertura estaban en plena fase de rodaje y estos servicios no los tienen.

No es un restaurante para ir cada fin de semana evidentemente, pero sí para ir de vez en cuando, sobre todo con amigos o con niños, porque creo que el entorno es muy bonito, y subir hasta allí vale la pena, es un sitio diferente y por supuesto en verano ha sido todo un acierto, aunque no me lo imagino en invierno con el frío, salvo que pongan estufitas.

De todo lo que comí lo que más me gustó: las croquetas, la Cazuela de Marisco y el helado de yogurt. 

Aquí los dejo con algunas fotos de la noche, hechas con mi blackberry así que no tienen la máxima calidad.



Restaurante Martínez
Ctra. Miramar, 38
Tel. 93 106 6052

martes, 6 de agosto de 2013

Eyescream and Friends

Cuando llega el verano  tenemos una cita obligada con la heladería,  ya sabéis que soy fan de La Campana, también me gusta mucho ir al Foix de Sarriá pues tienen unos maravillosos helados artesanales que son una maravilla y al Tomo II que también los hacen deliciosos.

Sin embargo para los peques y los más cool existe un lugar que lleva abierto tan sólo unos diez meses, que es absolutamente rompedor y original y vale la pena ir hasta allí para conocer su apuesta.

Se trata de Eyescream and Friends, una novedosa heladería situada en La Barceloneta que sirven los helados de forma muy divertida, alejandose del clásico cucurucho, presenta una pequeña bandejita de cartón, con tres cuencos, uno para el helado a los que le ponen unos divertidos ojitos de azúcar, otros dos para los toppings.



El helado tiene una textura un tanto diferente a la del clásico helado cremoso que todos conocemos y se parece más al sorbete, pero como es difícil definirlo tenéis que probarlo vosotros mismos. La rareza del producto obedece a su origen, ya que sus propietarios se han inspirado en el típico helado de Taiwan pero hecho aquí a "la italiana".

La estética que es realmente lo que entra por los ojos del consumidor ha estado a cargo de los creadores de la la marca Happy Pills, tan conocida por los turistas de Barcelona, y he de comentar la importancia de que los emprendedores se pongan en manos de profesionales cuando desean crear un negocio o una marca, ni toda la ilusión, ni todas las ganas del mundo funcionan si no hay gente especializada en enfocar de manera profesional y acertada nuestro producto y aquí han dado en el clavo.


Las combinaciones son infinitas, tofee, kiwi, frutos rojos, dulce de leche, leche condensada, chocolate, galletas, chuches, en fin que seguramente os sentiréis niños de nuevo y encontrareis la combinación de vuestros sueños.

El local es pequeño, moderno, minimalista y la única pega es que no hay sitio para sentarse a comer el helado, pero con lo cómodas que son las bandejitas, se pueden llevar andando hasta una de los bancos de madera que hay frente al puerto y disfrutar como hicimos Álvaro y yo de nuestro delicioso helado con ojos!

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Eyescream and Friends
Paseo Joan de Borbón, 30

viernes, 2 de agosto de 2013

El Vermutet. Bodega & delicatessen. (Sarriá)

Por si alguno aún tenía duda Sarriá esta de moda más que nunca, Barcelona se abre y no hay que bajar hasta el centro para encontrar sitios auténticos y con mucho encanto, pero en el que sobre todo prima la calidad de la comida y el buen trato en el servicio.


Hace unos días caminando por las callejuelas de Sarriá me encontré frente a este nuevo local: El Vermutet, que según yo recordaba,  había estado en obras hacía poco más de un mes, ya que suelo pasear por esa zona desde hace muchos años.

La estética desde fuera es muy atrayente, maderas, cristales, y todo con muy buen gusto. El interior es acogedor, elegante, pero con un toque cálido que le dan  los elementos de la decoración, pequeñas mesas con butacas para dos, mesas altas tan de moda y que le dan un toque moderno, están preparando mesas para grupos lo cual es genial para cena con amigos.


Se trata de dos zonas diferenciadas, una es la de la tienda de delicatessen, donde podéis encontrar quesos, embutidos, confituras, salsas (muy al estilo DO de la calle Santaló)  y la otra el salón de degustación. Como nos comentaba su dueña, todo lo que se come se puede comprar en la tienda.

Fui al md con mi RDT (Recluta de turno) y pedimos para compartir tortilla de patatas casera y recién hecha, surtido de quesos artesanales muy buenos, y minitostadas de foie con cebolla caramelizada, para acompañar una copa de vino blanco buenísimo recomendación de la propietaria.


Tienen una amplia carta de tapas basadas en conservas, pero también los clásicos de siempre  y una escogida carta de vinos para los paladares más exigentes.

Paso la mayor parte de mi tiempo durante la semana en Sarriá alrededor de la Plaza de Sarriá, por lo que esta nueva propuesta gastronómica me encanta, sobre todo porque valoro mucho en estos tiempos, que existan personas que crean en sus proyectos y como me decía la propietaria pongan el corazón y la ilusión en ello.


De momento solo lleva abierto tres semanitas y espero que tenga mucho éxito porque es un sitio muy estiloso y con muchísimo encanto para comer bien en buena compañía.

Tenéis que ir a conocerlo antes de que Barcelona entera hable de él.


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El Vermutet
Carrer Cornet i Mas, 9
08017-Barcelona
Tel.  93 205 6129

Bar Treze (De noche)

Había ido tres veces ya al Bar Treze desde que inauguró hace poquito más de un mes...a desayunar, comer y tomar algo por la tarde y me apetecía mucho ir a cenar un día y tomar una copa por la noche, así que organicé la cena de celebración de mi cumpleaños allí con un reducido grupo de amigas.


El pica pica consistió en un par de ensaladas, una de lentejas con jamón, tomate y cebolla, y otra de tomate con ventresca de atún y cebolla, muy fresquitas y muy buenas, luego para compartir surtido de quesos y embutidos con coca de cristal con tomate, todo muy muy bueno.


Para beber, vino tinto, aguas y coca colas y finalizamos la noche con martinis y gintonics.



Me gustó mucho el servicio y la amabilidad del personal, esa noche estaba a reventar el sitio y aunque la terraza es lo más bonito, siendo una noche calurosa preferimos quedarnos dentro más fresquitas y lo pasamos muy muy bien.




Creo que es un sitio ideal para cenas informales con un grupo de amigos y luego tomar una copa. Seguiré dejándome caer por allí porque el lugar me encanta.

Os dejo con unas cuantas fotos.






domingo, 30 de junio de 2013

Bar Treze. Un trozo de Ibiza en Barcelona. (Sarriá)


Sarriá es una zona con mucho encanto, y en los últimos 3 años han nacido restaurantes, pastelerías, hornos  que cumplen las expectativas de los mas exigentes y sobre todo las de todos, cosa difícil en una zona tan variada en la que cada día se mezclan ejecutivos con colegiales, universitarios y amas de casa, además de la gente del barrio.

El epicentro es la Plaza de Sarriá y a partir de allí podemos escoger sitios para todos los gustos, sin embargo faltaba algo para dar cierta continuidad al ocio que se ha expandido por la zona y ha nacido hace tan solo quince días.

Cada día camino por la calle Mayor de Sarriá y después de "sufrir" las obras que habían hace un par de meses, por fín descubrí el objetivo de las mismas.

Se trata de un bar que aún no tiene siquiera el cartel con el nombre, si será nuevo!, pero se llama Bar Treze y os puedo asegurar que os va a encantar.


Es que te hace sentir como si estuvieras en Ibiza, el interior es minimalista, blanco, y el mobiliario tan rústico como butacas de rejilla y por mesa unos grandes bidones metálicos pintados de blanco. Conforme entras en el local vas descubriendo pequeños rincones con mesas y sillas para grupos y al fondo butacas  muy estilosas de piel  ubicadas estratégicamente en un rincón para los que quieran disfrutar de una mayor intimidad.

Pero la joya de la corona es el jardín interior, que han decorado con un estilo chill out auténtico y que aprovecha mucho y bien esos patios interiores de los viejos edificios de Sarriá, pequeñas mesitas,  cojines, troncos rústicos alrededor de dos árboles y una pequeña jardinera con lavanda, y una zona con arena tan blanca que me recuerda las playas de Ibiza.



Llevaba días con ganas de entrar, vamos desde el mismo día que abrió pero no sabía bien bien qué hacía, si tenía desayunos, comidas, tapas, o era solo un bar de copas...y es que ... hoy descubrí que tiene todo.

Aproveché esta mañana de domingo para ir a desayunar después de salir del gym, y me sirvieron un rico zumo con un croissant, pero también hacen bocadillos de embutidos que cortan a la vista.

Se estaba súper a gusto, la música, el jardín, los rayitos del sol mmmm



No parece que tengan una carta extensa pero alrededor del loca puedes ver carteles de madera con tapas, navajas, embutidos, en fin que se puede comer también! y la barra de licores es lo más para los apasionados de los tan de moda Gin Tonic, no soy una entendida pero os puedo asegurar que no había visto tanta variedad de ginebras juntas en mi vida!

Se está la mar de bien y prometo volver por la tarde para merendar con Álvaro y por la noche a tomar una copa  pues creo que el ambiente debe ser lo más!.

Bar Trece
c/ Mayor de Sarriá, 115


(17/12/2013) Revisando el blog me doy cuenta de que me dejé en verano subir unas fotos con mis chicos en el Bar Treze al que fuimos a desayunar antes de irnos de vacaciones a la playa. Fue además muy gracioso que justo a la vuelta de vacaciones fuimos invitados a la celebración de los 40's de un amigo nuestro en el mismo Bar.








 
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