miércoles, 10 de septiembre de 2014

Bizcocho de banana y zanahoria con pasas.

Ha pasado algún tiempo sin escribir en este blog y lo echaba de menos. Han habido situaciones que me han mantenido alejada del teclado como lo ha sido la muerte de mi padre y tras ello un largo periodo de reflexión.

Pero un buen amigo me ha recordado que tengo estas pequeñas cosas, como Cocinova, para volver a ver la vida con el optimismo con el que siempre lo he he hecho.

Una amiga desde Italia me ha pedido esta receta ya que su esposo la probó en Panamá y quería volver a probarla.

Casualmente es una receta que hago casi cada semana para desayunar.

Ingredientes:
1 yogurt natural
2 huevos
1 medida del yogurt de azúcar ( mejor si es morena)
1/2  vasito de yogurt de aceite
3  vasitos de yogurt de harina
1 sobre de polvo de hornear
Vainilla
Canela
1 zanahoria finamente rallada
1 banana madura hecha puré
Pasas
Mantequilla para el molde

Poner todos los ingredientes en un bol y mezclarlos a la vez.
Verter en el molde previamente cubierto con mantequilla y meter en el horno precalentado a 140 grados durante 30 minutos.






viernes, 10 de enero de 2014

Masía Can Vilallonga (Sant Cugat)

Este es el primer restaurante nuevo del año y me apetece mucho escribir sobre él porque disfruté de una comida como hacía mucho no lo hacía.


Una recomendación por supuesto de alguien que me conoce muy bien y que comparte conmigo la afición por el buen comer. No suelo irme lejos de Barcelona a comer pero viniendo la recomendación de quien venía era una apuesta segura.

Sinceramente os recomiendo el lugar, acogedor, con un encanto singular, un aire nórdico pese a ser una Masía al lado de una hípica pero absolutamente nada recargado y diría que bastante moderno.



Cuenta con varios salones y con  vistas al bosque que hace la estancia verdaderamente agradable y si sumamos a esto que ofrecen un menú por 15 € pues es realmente un sitio para ir, repetir y volver muchas veces.

En esta ocasión escogimos del menú una ensalada de gambas y unos canelones que estaban absolutamente deliciosos.




De segundo pato en salsa de foie y chutney de mango, que estaba para perder las formas y cogerlas con la mano, se deshacía la carne, señal de que estaban muy bien hechas al horno y la salsa de foie tenía un ligero perfume a brandy que junto con el chutney de mango en su punto hacía un contraste que daba una explosión de sabor en el paladar.


Vino joven tinto del Penedés para acompañar estos platos y como guinda un flan de queso que no tiene nada que envidiar al que preparan en el Chez Cocó...una maravilla, sublime, absolutamente delicioso.



Una comida como las de antes, con sabor a la cocina de las abuelas pero con ese toque moderno que gusta a la gente actual.

Un sitio para ir con la familia, con niños, con amigos, con la pareja y me cuentan que por la noche con gintonics que son servidos por un simpático camarero.



Os lo recomiendo si no os importa conducir por la Arrabasada hasta allí y realmente desde Barcelona está muy cerca.

Masía Can Vilallonga
Carrer Oceà Atlàntic, 80
08173-Sant Cugat del Vallés
Tel. 936 74 04 00


Restaurante Vintage

Se acaba el año y me he propuesto subir los post de los últimos restaurantes que ya tenía casi preparados pero que con la mudanza que he tenido este último mes me ha resultado imposible. Ahora que comienzo a tener más o menos las cosas en su sitio, os presento un par de restaurantes que vale la pena visitar.

Vintage abrió las puertas hace poco y debo decir que debido al lugar donde vivo y mis frecuentes desplazamientos por Barcelona tengo la suerte de enterarme casi al momento de la apertura de los sitios básicamente porque si no veo las obras de reforma, me los encuentro justo al pasar delante en sus primeros días de inauguración. Lo bueno de esto es que no te pierdes nada del crecimiento gastronómico de la ciudad.

Pues este restaurante está muy cerca de casa, de modo que fui andando, a solo cuatro calles es ideal para ir allí dando un paseo.

Era noche de chicas y era el segundo intento que hacía por ir a este sitio de estética "Lázaro Rosa Violán" de modo que muy en la línea de las últimas tendencias de diseño.

El local un poco ruidoso por lo lleno que estaba y la música un poco alta, pero aceptable, el trato del servicio muy correcto y amable, les ofrecieron a mis amigas una copa de cava durante la espera, ya que me retrasé un poquito (y viviendo al lado no tiene excusa!).




Nos pedimos varias cositas para compartir, un platillo de pulpo, huevos rotos con jamón y patatas, foie con confitura de frutos rojos, tabla de quesos y croquetas, todo muy bueno, la confitura y el foie lo mejor,...pero quedamos con hambre y es que los platillos seamos honestos, no llenan, así que nos pedimos dos hamburguesas dobles que convertimos en cuatro hamburguesas normales y entonces sí la cena estuvo perfecta, las hamburguesas estaban realmente deliciosas acompañadas de las patatas fritas que tanto se ven en sus cuentos metálicos en todos los restaurantes.
 




De postre nos compartimos uno de chocolate y una dama blanca que estaban muy bueno y todo lo acompañamos de un vino tinto joven de Ribera del Duero que nos recomendó el camarero.

El sitio es mono, cool y con mucha alegría y vidilla, me recuerda mucho al ambiente del "Paco Meralgo" ya sabéis... aquellos sitios para "ver y ser vistos".

Ahhh y de precio, normal, entre cuatro personas nos salió a 27 € por cabeza.




domingo, 29 de diciembre de 2013

Le Bouchon (Hotel Mercer)

Cuando el Hotel Mercer abrió el Bar Mercerino me quedé con ganas de visitarlo, tenía una pinta estupenda, la carta, el lugar y fue así que dejé pasar los días, semanas y meses y de pronto el Mercerino ya no existía y daba paso a Le Bouchon, en la línea de los gastrobares con platillos más que para comer o cenar, diría para "picotear" algo, así que pensé no dejar más tiempo sin probarlo ya que me quedé con ganas de conocer su predecesor.


El sitio no me decepcionó, pequeño, y con cierto aire nórdico por la madera pese a la piedra de sus muros, pero tiene mucho encanto, es de esos sitios cool, pero cuando se trata de comida también ha de ser buena, sino lo cool pasa a ser algo efímero.




Fui   en noviembre un md ya más bien tarde y pedimos para compartir unos huevos rotos con jamón y patatas, que no estaban mal, una terrina de paté de temporada que estaba bastante buena y una ensaladilla rusa que tampoco estaba mal, una copa de vino blanco acompañó estos tres platillos y puedo decir que fue un rato muy agradable, el sitio muy chic y la comida no estaba mal, lleva poco tiempo abierto, el servicio fue muy atento, si bien lo único que puedo decir es que el vino estaba un poco caliente pero en general si vas por el Barrio Gótico y te pica el gusanillo del hambre y quieres picar algo con tranquilidad y sin darte codazos con la gente en un ambiente muy sofisticado es un buen lugar.






Aquí os dejo con unas cuantas fotos, la primera tomada de su web porque ese día llovía y no pude hacer una de la entrada del local y unas cuantas más hechas con el teléfono.


Por cierto que paseando luego por la zona, vi un restaurante que me cautivó desde afuera y al que tengo ganas de visitar, con un nombre curioso "Que bueno que viniste".... ya os contaré....

Le Bouchon
Carrer dels Lledó, 7
08002-Barcelona

viernes, 11 de octubre de 2013

Chez Cocó.

Vaya por delante que he ido a este restaurante en dos ocasiones y debo decir que me encanta. Es curioso porque tarde bastante en ir desde que lo abrieron y está  muy cerca de casa, andando a cinco minutos, pero o no encontraba el momento, o cuando quería reserva me daba cuenta que era el día que cerraban, en fin que por aquello de tenerlo tan cerca das por sentado que acabaras comiendo o cenando allí cualquier día y al final el momento se alarga.

Es un restaurante realmente acogedor, con una decoración muy propia, muy francesa como corresponder a un restaurante que se autodenomina rotisserie. Absolutamente diferente a otros restaurantes en cuanto a decoración, lo convierte en una especie de joya, en la que por momentos te sientes dentro del Orient Express.

Para las personas con sensibilidad por el diseño, la belleza de muebles y tapicería resulta un placer comer en un sitio así, y debo decir que yo soy de las que disfruto al comer en un restaurante de todos los detalles, tanto del local, como del servicio y por supuesto la comida, y me fijo en muchísimos detalles y Chez Cocó los cuida mucho.






La primera vez que estuve allí comí en el espacio que está al fondo del salón con grandes ventanales de cristal  justo antes de la terraza y la segunda vez que es la que reseñaré estuve en la terracita ya que hacía un día estupendo.




En la primera visita probamos para compartir una ensalada de tomates y aguacate que estaba muy fresquita y muy buena, y unos huevos ratatouille que estaban muy buenos pero que no repetiría ya que son densos y más un plato para invierno creo, y de segundo el pollo tomatero que en aquella ocasión lo pedí con salsa barbacoa y guarnición  de arroz basmati francamente todo muy bueno.

Como en aquella visita no hice fotos entretenida como estaba en la charla con dos buenos amigos, he aprovechado una segunda visita más sosegada para inmortalizar los platos y hablaros un poco sobre ellos.

En esta ocasión para compartir optamos por una Torta de Trujillo, absolutamente cremosa y tibia en su interior, con porciones de coca de cristal tostadita, todo de un sabor intenso pero a la vez delicado al paladar, una auténtica sorpresa de sabor que recomiendo mucho.


Fue un auténtico visto y no visto, en pocos minutos la torta quedó como os la muestro:



De segundo probamos el pollo tomatero, yo quería probarlo con otra salsa y otra guarnición y porque ese día me apetecía como un buen pollo asado y punto. Opté por el pollo a las hierbas con guarnición de espinacas con piñones. El pollito estaba jugoso, por fuera la piel estaba tostadita y las hierbas, sobre todo el romero le daba un sabor intenso al asado. 

Me sorprendió que en la primera visita la salsita y la guarnición venían servidas en cazuelitas de lo más cucas, y en esta ocasión se trataba de pequeñas salseras y cuencos de  porcelana. 


Disfruté mucho del pollo y las raciones fueron las justas para no llenarme lo suficiente como para no probar el postre, en esta ocasión elegí el flan de queso Idiazabal que fue lo que más disfruté de toda la comida, se me ponía los ojos en blanco en cada cucharada, un postre exquisito como hacía mucho no probaba. Un cuenco de flan  con  una fina capa de  caramelo, ya que el sabor me recordaba más que a la miel al caramelo de arce tan típico de los pancakes americanos y un cuenco de cookie crumble, que le daba un contraste de texturas que lo hacía muy divertido.



La cuenta nos salió por 52 €, nada mal para la calidad y cantidad de lo que comimos y que nos dejó absolutamente satisfechos. Un restaurante que seguramente volveré a repetir.

Chez Cocó
Avda. Diagonal 465
Tel.93 444 98 22

viernes, 4 de octubre de 2013

Mama's Café (Gracia)

En mis últimas incursiones por el barrio de Gracia había intentado sin éxito conseguir sitio en la terraza de este restaurante, desde afuera se puede ver el patio interior y como me chiflan los jardines no podía dejar pasar la oportunidad de conocer este y además de probar la comida de un sitio que por fuera prometía...





No es un sitio para quienes busquen "ver y ser vistos" sino todo lo contrario, es un sitio para disfrutar de una comida con sabor auténticamente casero y en un entorno relajado, tranquilo y con un aire casi familiar con un patio interior más bien artesanal, alejado de una decoración montada en un laboratorio de diseño, un aire familiar que te hace sentirte como en casa.



Con una carta sencilla basada en ensaladas y bocadillos, destacan la sopa y el plato del día que se encargan de anunciar en la puerta del local y en este caso fue lo que elegí, sobre todo cuando me anunciaron una sopa de maíz, plato que me encanta y que precisamente fue la última receta que hice en el programa para Tve 2.


La sopa estaba deliciosa, con maíz fresco, los granos se sentían en la boca y me recordaba las recetas de mi infancia, patata, un toque de  nata intuyo, pimiento verde, cebolla y trocitos de panceta, un sabor delicado y apropiado en un día gris.

De segundo habían dos opciones: el pastel de carne acompañado de puré que estaba realmente delicioso, con una salsa de tomate que tenía un gusto dulzón pero casero y un bacon crujiente y nada grasoso, una ración que llenaba muchísimo. La segunda opción era una hamburguesa vegetariana de proporciones generosas  acompañada de ensalada de espinas  y lechugas variadas.




Es un lugar para ir con los amigos, con la pareja, con los niños (tienen tronas y hasta algún juguete vi por allí) y por supuesto para la familia.

La terraza solo abre durante el día, por la noche tienen el salón interior, que es pequeño pero al fondo tienen una mesa ovalada para varias personas que resulta un rinconcito muy acogedor, la cocina es ininterrumpida, cierran los martes.

Ha valido la pena la espera para hacerme con un sitio en la terraza, y la comida ha sido muy diferente a lo que se suele comer en otros restaurantes, una cocina sana y ecológica que hay que disfrutar.

Mama's Café
c/Torrijos, 26
Te. 932 100 050

lunes, 30 de septiembre de 2013

Chido One. (Gracia)

Siempre me ha encantado la comida mexicana, quizás por el parecido de algunos ingredientes con la comida panameña, al fin y al cabo la comida latinoamericana tiene muchos elementos en común. Sin embargo no había encontrado en Barcelona un restaurante en el que realmente disfrutara de este tipo de comida.

En Sabadell si que es cierto está el restaurante El Pendejo, con raciones generosas y realmente  muy bueno, pero en Barcelona ciudad había probado varios para olvidar.

Por fin he encontrado un restaurante que hace honor a la gastronomía mexicana y este es el Chido One en la Calle Torrijos en Gracia, he ido ya un par de veces y son muchas las cosas que me gustan, para comenzar la estética del restaurante, acogedor, de un diseño que huye de el folklorismo típico de los restaurantes mexicanos que a veces caen en lo hortera exagerando un estilo campesino que no lo hace mejor, este es un sitio acogedor, bonito, me gusta, es cálido y el personal además de atento es muy rápido sirviendo el pedido, cosa que se agradece sobre todo si vas con niños como la última vez.

Las raciones son grandes y lo ideal es pedir para compartir.

Pedimos unos nachos chido one, con queso chedar  fundido que estaban muy ricos, crujientes, y el queso muy cremoso y con un toque picante.



También pedimos unas quesadillas norteñas, estaban rellenas de jamón de york y queso y otras con chorizo y estaban también deliciosas, con tres unidades llenan bastante y finalmente unos tacos suadero, carne de ternera asada deshilada con un poco de guacamole y rodajas de lima para poner unas gotitas sobre los tacos y estaban sublimes, deliciosas, un sabor auténticamente casero como hace mucho no probaba.




Para beber yo elegí agua de tamarindo, hacía años no probaba esta bebida refrescante. El tamarindo es una fruta que tiene una pulpa de color marrón, un poco dulce y a la vez ácida. Se debe dejar en remojo para ablandarla y luego sacar una especie de puré que diluido en agua y un poco de azúcar da como resultado final esta refrescante bebida.





Los precios están entre los 8 y los 14 euros, pero la media son unos 10 €. Nuestra cuenta fue de 46 € incluyendo las bebidas.


Un sitio altamente recomendable para disfrutar de una buena comida mexicana. La calle Torrijos también albergo dos hermanos locales de Chido One, Cantina Machito cuya terraza siempre está a tope y Teicawey una tienda con productos y comida mexicana lista para llevar y donde venden unos deliciosos cinnamon rolls o rollitos de canela con nueces, una auténtica maravilla!

Carrer de Torrijos, 30
Tel. 93 285 0335



sábado, 21 de septiembre de 2013

El 300 del Born

Aprovechando el fantástico día que hacía hoy, fui con Alvarete y la pequeña Claudia al Parque de la Ciudadela para que jugaran un poco gracias a las diferentes actividades que hay allí para los niños en las Fiestas de la Mercé.

Comenzamos la ruta sobre las 13 hrs. y a las 15 hrs. estábamos muertos de hambre así que ya que estaba por la zona decidí entrar a las jornadas de puertas abiertas del Centro Cultural del Mercat del Born y de paso aproveché para comer en el recién estrenado espacio gastronómico El 300 del Born y me apetecía porque la cocina la dirige el chef Jordi Vila, y los que me conocen saben que desde hace años el Vivanda es mi restaurante preferido.






El sitio estaba bastante lleno pero tuve suerte y no tuve que esperar más de 10 minutos para que me dieran una mesa lo suficientemente grande para los niños y la trona de la pequeña (un puntazo que la tuvieran porque hay sitios que a veces olvidan que los padres no por tener niños dejamos de comer en los restaurantes).

La carta está muy bien repartida entre desayunos, vermuts, merienda y los platillos para comer propiamente o como ponía en la carta (a la guerra) y con una gran variedad, si bien en la carta hay algunos que aún no están disponibles a pesar de que los mencionan. Platillos que evocan una comida catalana tradicional pero al mismo tiempo con toques modernos como en el Vivanda.

Para los peques fui a lo seguro  (había platillos para los niños) y a ambos les pedí la cazuelita de macarrones a la barcelonina que estaban deliciosos, una ración generosa para los niños, por lo que lo puede pedir perfectamente un adulto y queda más que satisfecho, la carne, el queso gratinado, la salsa tenía un sabor a la cocina de las abuelas.


Quería probar tantas cosas pero sabiendo que no me lo acabaría yo sola, pedí unas patatas bravas  (Patatas Felip V) porque los platos tiene nombres históricos, lo cual me pareció muy original, y en la parte trasera de la carta que está la explicación de los mismos, las patatas estaban estaban también muy buenas, con un alioli muy suave y una ración más que correcta , pan con tomate (Triticum) que estaba hecho de cereales y quizás un poco duro para mi gusto, acostumbrada a la coca de cristal del Vivanda que se deshace en la boca, de segundo (por así decirlo, me pedí el Rostit Sant Antoni, un delicioso pollo al horno con ciruelas, cebolla y piñones que me recordaba esas contundentes  comidas de las navidades y que aún quedan lejos, un cuarto de pollo, de carne suave y jugosa que se separaba fácilmente del hueso y que estaba realmente para chuparse los dedos.






Al final los peques no pudieron acabarse los macarrones e hice de "coche escoba" con mucho gusto lo que hizo que ya no me quedara sitio para el postre y allí acabamos nuestra  experiencia en este nuevo espacio cultural.

Debo decir que el servicio es muy amable, un poco desbordados por la cantidad de gente que había pero que aún así trataban de que el cliente no esperase demasiado. El espacio es muy informal abierto y con una pantalla gigante que permite ver imágenes de las obras del Mercat mientras comes y lo hace muy dinámico y diferente.


En definitiva mi experiencia ha sido muy buena, la comida me ha gustado mucho, los precios en la línea del Vivanda, la cuenta al final nos salió con las bebidas, dos aguas de medio litros y un refresco de limón por 43,35 €.


Callejeando de vuelta descubrí muchos lugares nuevos que han dado mucha alegría al barrio en el que viví durante cuatro años, aún se mantienen históricos en la calle Assaonadors como el Pla de la Garsa al que tantas veces fui y me di cuenta de que tengo al barrio un poco olvidado desde que vivo en Sant Gervasi y hay sitios con mucho encanto que vale la pena visitar.


domingo, 1 de septiembre de 2013

Restaurante Martínez

Tenía muchas ganas de ir a este restaurante nuevo muy nuevo en Barcelona, ya que una pequeña reseña que leí en una web sobre tendencias gastronómicas y culturales en Barcelona (no es un blog) comentaba de su recién estrenada apertura, curiosamente  luego vi que reseñas calcadas pululaban por internet a través de diferentes blogs, la misma fotografía, la misma reseña, con lo cual asumí que se trataba de una estrategia del restaurante para hacerse hueco en la red y publicitarse, y me parece muy bien, puesto que su ubicación (Montjuic) no la hace precisamente accesible a la vista de la gente, salvo de los turistas que pasean en el Bus Turístic por esa zona.

Y seamos honestos quien tiene un negocio de estos sabe que tiene que darse a conocer, a través de la prensa especializada, a través de los periódicos y como no, a través de blogs que hablan sobre gastronomía. De todas las reseñas que leí solo un blog comentaba al final que "faltaba ir a probarlo". Yo nunca he recibido una propuesta de nadie para hablar sobre su negocio, pero si conozco gente que han recibido la reseña ya preparada a la que le pueden cambiar o no alguna palabrita, a cambio de una compensación económica etc. y repito, no me parece mal, sobre todo para aquellos que hacen de un blog una fuente de ingresos.

En mi caso yo he trabajado como columnista de una revista de Gastronomía, pero no me dedico a este mundo, y mi blog lo hago por pura afición y porque tengo amigas que con frecuencia recurren a él para solventar alguna salida a cenar, o alguna cena familiar en casa o porque buscan alguna receta.

Bien  pues haciendo este preámbulo os hablaré de este Restaurante que me hacía mucha ilusión ir, y sí confieso que me hacía ilusión porque me gustan mucho los restaurantes que tienen terrazas o jardines con encanto, o situadas en algún sitio especial, me encanta ir al Mirablau a tomar un té por la tarde (solo té ya que la comida allí no es para tirar cohetes) por las maravillosas vistas, me gusta La Florida por ejemplo para ir a desayunar o tomar algo por la tarde porque igualmente las vistas son espectaculares y la terraza es lo más, de modo que una terraza en Montjuic para mí se convertí en un sitio que había que conocer por confirmar si valía la pena subir hasta allí.


Debo decir también que no me lo organicé mucho y llamé el mismo día, sábado por la tarde, y claro, las mesas con vistas estaban ya reservadas, pero Marta, la chica que me atendió por teléfono fue muy amable al ofrecerme una mesita en la terraza, advirtiendome que no tenía vistas, pero que tenía una ventaja, podía elegir entre carta o Menú, cosa que el Menú no se puede pedir en según que zona (la de las vistas entiendo).

Es cierto que aunque todos los blogs y webs que lanzaron la reseña sobre la apertura del Restaurante hablan de un menú de 35 €, debo aclarar que a fecha 31 de agosto, el menú cuesta 40 €.

En la entrada nos atendió Jenifer una chica muy amable, que nos acompañó hasta la mesa y a mí me abrió la silla para sentarme, enseguida llegó el camarero y nos atendió estupendamente, con una amble sonrisa y respondiendo a nuestras preguntas acerca de qué tipo de arroz nos recomendaba ya que nosotros habíamos decidido ya que probaríamos el  menú.

El menú consta de dos partes el vermut y la cena propiamente, el vermut tiene a escoger entre cerveza o el vermut propiamente, nosotros elegimos la cerveza, que llegó servida en una cubitera a los pocos minutos y graciosamente un cucharon de madera "para coger las aceitunas" cosa que no entendimos al principio. Con el vermut llegó una ensaladilla rusa, que estaba correcta y luego unos mejillones  que se pidió mi marido y unas croquetas que me pedí yo, para así probar ambas cosas, las croquetas (2 unidades) estaban riquísimas, los mejillones estaban correctos.

La cena comienza con una ensalada, absolutamente verde, ya que se trata de hojitas de lechuga y cebolla diría que marinadas en azúcar y algo de vinagre porque estaban muy suaves y con  un punto dulzón lo que la hacía muy ligera y apropiada para hacer la previa a un arroz o cazuela de marisco que fue en este caso lo que nos pedimos mi marido y yo porque se nos hacía pesado cenar una paella, una ensalada  muy sencilla, refrescante, pero buena.



Como ibamos en moto, pedimos una sangría para no abusar de cerveza+vino, y la sangría estaba muy muy suave, muy fresquita y no estaba mal.

La Cazuela de mariscos estaba riquisima, llevaba rape y bogavante con patatitas y además tiene una segunda parte, y que consiste en que una vez que acabas con el pescado y el marisco, se llevan la cazuela y te ponen un huevo poché por persona y más patatitas y luego el camarero las remueve delante tuyo y terminas de comerte el resto de la cazuela, debo aclarar también que esta segunda parte tiene un suplemento de 10 € por persona de modo que el menú con Cazuela de Mariscos sube a 50 € por persona.

Finalmente pedimos de postre una mousse de chocolate y yo un helado de yogurt con fruta fresca  y estaba riquísimo y justo lo que pedía mi estomago después de tanta comida, porque debo decir que con este menú se come y se llena hasta el más fuerte.



La anécdota de las aceitunas y el cucharón de madera, pues se trata de que al ver que no nos llegaban las aceitunas a la mesa mi marido preguntó a un camarero  y este con mucha gracia le dijo que ya las traería él si "no quería levantarse", y entonces entendimos que había que ir a buscarlas a algún sitio! jajaja fue divertido pero al final el camarero nos las sirvió.

Hacía tiempo que no estaba en un restaurante en donde me atendieran tan bien, el servicio fue rápido, en todo momento pendiente de nuestra mesa, hasta dos camareros tuvimos para atender nuestra cena, con sonrisas en todo momento, amabilidad, la mesa limpia de platos, y pinzas que necesitábamos para la cazuela, era como estar en casa y mi marido y yo disfrutamos mucho de la terraza, de la cena y del servicio. Incluso al final en la cuenta nos cobraron un agua que pedimos y que no nos pusieron por olvido y al comentarlo yo al final nos devolvieron en efectivo el importe de la misma.

Aunque no tuvimos la oportunidad de cenar con vistas, la terraza estaba muy bien, estuvimos en una mesa en el centro de la misma con vistas a los Jardines Miramar y nos gustó mucho toda la decoración, mesa de madera, suelo de madera, plantas, lucecitas de colores y hasta una especie de contenedor de color rojo que hace la suerte de estructura principal y que pega mucho con el puerto que se ve al fondo.

En resumen la cuenta nos salió por 100 € justos, que si no hubiésemos pedido solo paella o arroz habrían sido 80 €, eso sí, abundante en cantidad, un servicio muy cuidado, una terraza bonita y la comida anoche estaba muy rica.

Aunque en internet se habla mucho de que tienen servicio de chófer para llevar a casa a quien lo solicite y servicio de guardería o zona infantil, no tienen ni lo uno ni lo otro aún, parece que es algo que en el futuro quieren incorporar, puesto que lo preguntamos ya que tenemos un niño pequeño, pero nos dijeron que con apenas poco más de un mes de apertura estaban en plena fase de rodaje y estos servicios no los tienen.

No es un restaurante para ir cada fin de semana evidentemente, pero sí para ir de vez en cuando, sobre todo con amigos o con niños, porque creo que el entorno es muy bonito, y subir hasta allí vale la pena, es un sitio diferente y por supuesto en verano ha sido todo un acierto, aunque no me lo imagino en invierno con el frío, salvo que pongan estufitas.

De todo lo que comí lo que más me gustó: las croquetas, la Cazuela de Marisco y el helado de yogurt. 

Aquí los dejo con algunas fotos de la noche, hechas con mi blackberry así que no tienen la máxima calidad.



Restaurante Martínez
Ctra. Miramar, 38
Tel. 93 106 6052