jueves, 26 de febrero de 2015

Cachitos Diagonal

Desde hace un par de años he sido habitual de Cachitos en la Rambla de Cataluña, porque el restaurante además de una buena carta, tiene una decoración diferente, especial y me gusta mucho.

Cuando abrieron el de Diagonl me emocioné porque lo tengo al lado de casa y voy andando y he estado ya 3 veces en menos de un mes.

La carta varía ligeramente, pero la calidad en general se mantiene, la torrija mi postre favorito no es tan bueno como el de la Rambla, pero el canelón con foie y trufa sigue haciéndome saltar las lágrimas.

El servicio es mucho mejor, mas atento, más elegante y la semana pasada que estuve, siendo viernes estaba lleno, y gente de todo tipo, un ambiente muy agradable que a partir de las 24 hrs se convirtió en bar de copas con mucha gente guapa.

Un sitio para ir con la pareja, pues tienen un rinconcito que yo le llamo el jardín, pues es muy romántico y acogedor.

Tan solo llevan dos meses abiertos y supongo que aún les falta rodaje pero seguiré repitiendo. Aquí os paso unas cuantas fotos de las últimas incursiones.







viernes, 13 de febrero de 2015

Volver a empezar...

Mi intención nunca ha sido ganar dinero con este blog, ni tampoco estar en la cresta de la ola de las personas que se aficionan a escribir sobre restaurantes, ni recibir invitaciones, ni cosas de ese estilo, ha ido evolucionando como he ido evolucionando yo, y aunque me propuse volver a retomar las recetas o reseñas de restaurantes desde septiembre,los ánimos no han sido los mas adecuados por la noticia del cáncer de mi abuela Vidal y que falleció hace tres semanas. 

Ha sido un periodo desde septiembre hasta hoy de emociones, de tristeza, de reflexiones, pero sobre todo de redescubrimiento.

Me refiero al redescubrimiento de la verdadera amistad, tanto de mis amigas como de mis amigos, de la gente que realmente me quiere, me aprecia sinceramente y que han estado allí, y siguen estando contra viento y marea animándome, preocupándose por mi y alentándome a sacar la fuerza interior que siempre me ha acompañado para salir de todo y sobreponerme a todo.

Llamadas de amigas para preguntar simplemente cómo estás? o que te piquen en la puerta de tu trabajo un día lluvioso por sorpresa y sea un amigo que te viene a dar un abrazo y el pésame nada más enterarse de la noticia, mensajes  continuos por la noche de amigas para saber qué tal voy, o los diarios mensajes puntuales por la mañana de otros amigos para darme los buenos días y animarme, interesarse por mi.

Este post es un GRACIAS con mayúsculas a todos y cada uno de esos amigos que se preocupan por mi, que han estado de alguna manera en un momento u otro allí, para demostrarme lo que es la verdadera amistad.

Raquel, Germán, Marcos Sala, Mandy, Dori, Ana, Silvia, Esther, Toni, Alicia, José, Pep, Kio, Lucy, Edna, Zuli, Gigi, Elda, Luz, Miri, Tere, Xavi, Allen, Vera, Cristina, Mar, Galia, Inés, Sergio, Clara, Ignacio, Alicia, Georgina......




GRACIAS a estas tres grandiosas amigas que me han demostrado a través del tiempo un cariño especial, no sé que haría sin vuestro apoyo y esa forma que tenéis de sacarme una sonrisa aunque piense que ya no me quedan sonrisas.


Especialmente a una personita muy especial que me ha cuidado, que me ha mimado, que se ha levantado a media noche a dormir en el suelo a mi lado solo para acompañarme, quien me ha abrazado por las noches consolándome, quien me ha dejado su peluche favorito para que duerma conmigo, a mi mejor amigo, Álvaro, mi hijo. Ha sido increíble como una persona tan pequeñita, tan joven, me ha enseñado tanto durante todo este tiempo y ha cargado sobre sus hombros lo que él llamaba "la necesidad de hacerme sentir mejor".

Este es un post de mi cariño y agradecimiento a esas personas que me quieren, me valoran y me han acompañado durante todo este tiempo. A partir de ahora todo solo puede ser mejor.




   GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIASSSSSSSSSSSSSSSS!!!!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Bizcocho de banana y zanahoria con pasas.

Ha pasado algún tiempo sin escribir en este blog y lo echaba de menos. Han habido situaciones que me han mantenido alejada del teclado como lo ha sido la muerte de mi padre y tras ello un largo periodo de reflexión.

Pero un buen amigo me ha recordado que tengo estas pequeñas cosas, como Cocinova, para volver a ver la vida con el optimismo con el que siempre lo he he hecho.

Una amiga desde Italia me ha pedido esta receta ya que su esposo la probó en Panamá y quería volver a probarla.

Casualmente es una receta que hago casi cada semana para desayunar.

Ingredientes:
1 yogurt natural
2 huevos
1 medida del yogurt de azúcar ( mejor si es morena)
1/2  vasito de yogurt de aceite
3  vasitos de yogurt de harina
1 sobre de polvo de hornear
Vainilla
Canela
1 zanahoria finamente rallada
1 banana madura hecha puré
Pasas
Mantequilla para el molde

Poner todos los ingredientes en un bol y mezclarlos a la vez.
Verter en el molde previamente cubierto con mantequilla y meter en el horno precalentado a 140 grados durante 30 minutos.






viernes, 10 de enero de 2014

Masía Can Vilallonga (Sant Cugat)

Este es el primer restaurante nuevo del año y me apetece mucho escribir sobre él porque disfruté de una comida como hacía mucho no lo hacía.


Una recomendación por supuesto de alguien que me conoce muy bien y que comparte conmigo la afición por el buen comer. No suelo irme lejos de Barcelona a comer pero viniendo la recomendación de quien venía era una apuesta segura.

Sinceramente os recomiendo el lugar, acogedor, con un encanto singular, un aire nórdico pese a ser una Masía al lado de una hípica pero absolutamente nada recargado y diría que bastante moderno.



Cuenta con varios salones y con  vistas al bosque que hace la estancia verdaderamente agradable y si sumamos a esto que ofrecen un menú por 15 € pues es realmente un sitio para ir, repetir y volver muchas veces.

En esta ocasión escogimos del menú una ensalada de gambas y unos canelones que estaban absolutamente deliciosos.




De segundo pato en salsa de foie y chutney de mango, que estaba para perder las formas y cogerlas con la mano, se deshacía la carne, señal de que estaban muy bien hechas al horno y la salsa de foie tenía un ligero perfume a brandy que junto con el chutney de mango en su punto hacía un contraste que daba una explosión de sabor en el paladar.


Vino joven tinto del Penedés para acompañar estos platos y como guinda un flan de queso que no tiene nada que envidiar al que preparan en el Chez Cocó...una maravilla, sublime, absolutamente delicioso.



Una comida como las de antes, con sabor a la cocina de las abuelas pero con ese toque moderno que gusta a la gente actual.

Un sitio para ir con la familia, con niños, con amigos, con la pareja y me cuentan que por la noche con gintonics que son servidos por un simpático camarero.



Os lo recomiendo si no os importa conducir por la Arrabasada hasta allí y realmente desde Barcelona está muy cerca.

Masía Can Vilallonga
Carrer Oceà Atlàntic, 80
08173-Sant Cugat del Vallés
Tel. 936 74 04 00


Restaurante Vintage

Se acaba el año y me he propuesto subir los post de los últimos restaurantes que ya tenía casi preparados pero que con la mudanza que he tenido este último mes me ha resultado imposible. Ahora que comienzo a tener más o menos las cosas en su sitio, os presento un par de restaurantes que vale la pena visitar.

Vintage abrió las puertas hace poco y debo decir que debido al lugar donde vivo y mis frecuentes desplazamientos por Barcelona tengo la suerte de enterarme casi al momento de la apertura de los sitios básicamente porque si no veo las obras de reforma, me los encuentro justo al pasar delante en sus primeros días de inauguración. Lo bueno de esto es que no te pierdes nada del crecimiento gastronómico de la ciudad.

Pues este restaurante está muy cerca de casa, de modo que fui andando, a solo cuatro calles es ideal para ir allí dando un paseo.

Era noche de chicas y era el segundo intento que hacía por ir a este sitio de estética "Lázaro Rosa Violán" de modo que muy en la línea de las últimas tendencias de diseño.

El local un poco ruidoso por lo lleno que estaba y la música un poco alta, pero aceptable, el trato del servicio muy correcto y amable, les ofrecieron a mis amigas una copa de cava durante la espera, ya que me retrasé un poquito (y viviendo al lado no tiene excusa!).




Nos pedimos varias cositas para compartir, un platillo de pulpo, huevos rotos con jamón y patatas, foie con confitura de frutos rojos, tabla de quesos y croquetas, todo muy bueno, la confitura y el foie lo mejor,...pero quedamos con hambre y es que los platillos seamos honestos, no llenan, así que nos pedimos dos hamburguesas dobles que convertimos en cuatro hamburguesas normales y entonces sí la cena estuvo perfecta, las hamburguesas estaban realmente deliciosas acompañadas de las patatas fritas que tanto se ven en sus cuentos metálicos en todos los restaurantes.
 




De postre nos compartimos uno de chocolate y una dama blanca que estaban muy bueno y todo lo acompañamos de un vino tinto joven de Ribera del Duero que nos recomendó el camarero.

El sitio es mono, cool y con mucha alegría y vidilla, me recuerda mucho al ambiente del "Paco Meralgo" ya sabéis... aquellos sitios para "ver y ser vistos".

Ahhh y de precio, normal, entre cuatro personas nos salió a 27 € por cabeza.




domingo, 29 de diciembre de 2013

Le Bouchon (Hotel Mercer)

Cuando el Hotel Mercer abrió el Bar Mercerino me quedé con ganas de visitarlo, tenía una pinta estupenda, la carta, el lugar y fue así que dejé pasar los días, semanas y meses y de pronto el Mercerino ya no existía y daba paso a Le Bouchon, en la línea de los gastrobares con platillos más que para comer o cenar, diría para "picotear" algo, así que pensé no dejar más tiempo sin probarlo ya que me quedé con ganas de conocer su predecesor.


El sitio no me decepcionó, pequeño, y con cierto aire nórdico por la madera pese a la piedra de sus muros, pero tiene mucho encanto, es de esos sitios cool, pero cuando se trata de comida también ha de ser buena, sino lo cool pasa a ser algo efímero.




Fui   en noviembre un md ya más bien tarde y pedimos para compartir unos huevos rotos con jamón y patatas, que no estaban mal, una terrina de paté de temporada que estaba bastante buena y una ensaladilla rusa que tampoco estaba mal, una copa de vino blanco acompañó estos tres platillos y puedo decir que fue un rato muy agradable, el sitio muy chic y la comida no estaba mal, lleva poco tiempo abierto, el servicio fue muy atento, si bien lo único que puedo decir es que el vino estaba un poco caliente pero en general si vas por el Barrio Gótico y te pica el gusanillo del hambre y quieres picar algo con tranquilidad y sin darte codazos con la gente en un ambiente muy sofisticado es un buen lugar.






Aquí os dejo con unas cuantas fotos, la primera tomada de su web porque ese día llovía y no pude hacer una de la entrada del local y unas cuantas más hechas con el teléfono.


Por cierto que paseando luego por la zona, vi un restaurante que me cautivó desde afuera y al que tengo ganas de visitar, con un nombre curioso "Que bueno que viniste".... ya os contaré....

Le Bouchon
Carrer dels Lledó, 7
08002-Barcelona

viernes, 11 de octubre de 2013

Chez Cocó.

Vaya por delante que he ido a este restaurante en dos ocasiones y debo decir que me encanta. Es curioso porque tarde bastante en ir desde que lo abrieron y está  muy cerca de casa, andando a cinco minutos, pero o no encontraba el momento, o cuando quería reserva me daba cuenta que era el día que cerraban, en fin que por aquello de tenerlo tan cerca das por sentado que acabaras comiendo o cenando allí cualquier día y al final el momento se alarga.

Es un restaurante realmente acogedor, con una decoración muy propia, muy francesa como corresponder a un restaurante que se autodenomina rotisserie. Absolutamente diferente a otros restaurantes en cuanto a decoración, lo convierte en una especie de joya, en la que por momentos te sientes dentro del Orient Express.

Para las personas con sensibilidad por el diseño, la belleza de muebles y tapicería resulta un placer comer en un sitio así, y debo decir que yo soy de las que disfruto al comer en un restaurante de todos los detalles, tanto del local, como del servicio y por supuesto la comida, y me fijo en muchísimos detalles y Chez Cocó los cuida mucho.






La primera vez que estuve allí comí en el espacio que está al fondo del salón con grandes ventanales de cristal  justo antes de la terraza y la segunda vez que es la que reseñaré estuve en la terracita ya que hacía un día estupendo.




En la primera visita probamos para compartir una ensalada de tomates y aguacate que estaba muy fresquita y muy buena, y unos huevos ratatouille que estaban muy buenos pero que no repetiría ya que son densos y más un plato para invierno creo, y de segundo el pollo tomatero que en aquella ocasión lo pedí con salsa barbacoa y guarnición  de arroz basmati francamente todo muy bueno.

Como en aquella visita no hice fotos entretenida como estaba en la charla con dos buenos amigos, he aprovechado una segunda visita más sosegada para inmortalizar los platos y hablaros un poco sobre ellos.

En esta ocasión para compartir optamos por una Torta de Trujillo, absolutamente cremosa y tibia en su interior, con porciones de coca de cristal tostadita, todo de un sabor intenso pero a la vez delicado al paladar, una auténtica sorpresa de sabor que recomiendo mucho.


Fue un auténtico visto y no visto, en pocos minutos la torta quedó como os la muestro:



De segundo probamos el pollo tomatero, yo quería probarlo con otra salsa y otra guarnición y porque ese día me apetecía como un buen pollo asado y punto. Opté por el pollo a las hierbas con guarnición de espinacas con piñones. El pollito estaba jugoso, por fuera la piel estaba tostadita y las hierbas, sobre todo el romero le daba un sabor intenso al asado. 

Me sorprendió que en la primera visita la salsita y la guarnición venían servidas en cazuelitas de lo más cucas, y en esta ocasión se trataba de pequeñas salseras y cuencos de  porcelana. 


Disfruté mucho del pollo y las raciones fueron las justas para no llenarme lo suficiente como para no probar el postre, en esta ocasión elegí el flan de queso Idiazabal que fue lo que más disfruté de toda la comida, se me ponía los ojos en blanco en cada cucharada, un postre exquisito como hacía mucho no probaba. Un cuenco de flan  con  una fina capa de  caramelo, ya que el sabor me recordaba más que a la miel al caramelo de arce tan típico de los pancakes americanos y un cuenco de cookie crumble, que le daba un contraste de texturas que lo hacía muy divertido.



La cuenta nos salió por 52 €, nada mal para la calidad y cantidad de lo que comimos y que nos dejó absolutamente satisfechos. Un restaurante que seguramente volveré a repetir.

Chez Cocó
Avda. Diagonal 465
Tel.93 444 98 22

viernes, 4 de octubre de 2013

Mama's Café (Gracia)

En mis últimas incursiones por el barrio de Gracia había intentado sin éxito conseguir sitio en la terraza de este restaurante, desde afuera se puede ver el patio interior y como me chiflan los jardines no podía dejar pasar la oportunidad de conocer este y además de probar la comida de un sitio que por fuera prometía...





No es un sitio para quienes busquen "ver y ser vistos" sino todo lo contrario, es un sitio para disfrutar de una comida con sabor auténticamente casero y en un entorno relajado, tranquilo y con un aire casi familiar con un patio interior más bien artesanal, alejado de una decoración montada en un laboratorio de diseño, un aire familiar que te hace sentirte como en casa.



Con una carta sencilla basada en ensaladas y bocadillos, destacan la sopa y el plato del día que se encargan de anunciar en la puerta del local y en este caso fue lo que elegí, sobre todo cuando me anunciaron una sopa de maíz, plato que me encanta y que precisamente fue la última receta que hice en el programa para Tve 2.


La sopa estaba deliciosa, con maíz fresco, los granos se sentían en la boca y me recordaba las recetas de mi infancia, patata, un toque de  nata intuyo, pimiento verde, cebolla y trocitos de panceta, un sabor delicado y apropiado en un día gris.

De segundo habían dos opciones: el pastel de carne acompañado de puré que estaba realmente delicioso, con una salsa de tomate que tenía un gusto dulzón pero casero y un bacon crujiente y nada grasoso, una ración que llenaba muchísimo. La segunda opción era una hamburguesa vegetariana de proporciones generosas  acompañada de ensalada de espinas  y lechugas variadas.




Es un lugar para ir con los amigos, con la pareja, con los niños (tienen tronas y hasta algún juguete vi por allí) y por supuesto para la familia.

La terraza solo abre durante el día, por la noche tienen el salón interior, que es pequeño pero al fondo tienen una mesa ovalada para varias personas que resulta un rinconcito muy acogedor, la cocina es ininterrumpida, cierran los martes.

Ha valido la pena la espera para hacerme con un sitio en la terraza, y la comida ha sido muy diferente a lo que se suele comer en otros restaurantes, una cocina sana y ecológica que hay que disfrutar.

Mama's Café
c/Torrijos, 26
Te. 932 100 050

lunes, 30 de septiembre de 2013

Chido One. (Gracia)

Siempre me ha encantado la comida mexicana, quizás por el parecido de algunos ingredientes con la comida panameña, al fin y al cabo la comida latinoamericana tiene muchos elementos en común. Sin embargo no había encontrado en Barcelona un restaurante en el que realmente disfrutara de este tipo de comida.

En Sabadell si que es cierto está el restaurante El Pendejo, con raciones generosas y realmente  muy bueno, pero en Barcelona ciudad había probado varios para olvidar.

Por fin he encontrado un restaurante que hace honor a la gastronomía mexicana y este es el Chido One en la Calle Torrijos en Gracia, he ido ya un par de veces y son muchas las cosas que me gustan, para comenzar la estética del restaurante, acogedor, de un diseño que huye de el folklorismo típico de los restaurantes mexicanos que a veces caen en lo hortera exagerando un estilo campesino que no lo hace mejor, este es un sitio acogedor, bonito, me gusta, es cálido y el personal además de atento es muy rápido sirviendo el pedido, cosa que se agradece sobre todo si vas con niños como la última vez.

Las raciones son grandes y lo ideal es pedir para compartir.

Pedimos unos nachos chido one, con queso chedar  fundido que estaban muy ricos, crujientes, y el queso muy cremoso y con un toque picante.



También pedimos unas quesadillas norteñas, estaban rellenas de jamón de york y queso y otras con chorizo y estaban también deliciosas, con tres unidades llenan bastante y finalmente unos tacos suadero, carne de ternera asada deshilada con un poco de guacamole y rodajas de lima para poner unas gotitas sobre los tacos y estaban sublimes, deliciosas, un sabor auténticamente casero como hace mucho no probaba.




Para beber yo elegí agua de tamarindo, hacía años no probaba esta bebida refrescante. El tamarindo es una fruta que tiene una pulpa de color marrón, un poco dulce y a la vez ácida. Se debe dejar en remojo para ablandarla y luego sacar una especie de puré que diluido en agua y un poco de azúcar da como resultado final esta refrescante bebida.





Los precios están entre los 8 y los 14 euros, pero la media son unos 10 €. Nuestra cuenta fue de 46 € incluyendo las bebidas.


Un sitio altamente recomendable para disfrutar de una buena comida mexicana. La calle Torrijos también albergo dos hermanos locales de Chido One, Cantina Machito cuya terraza siempre está a tope y Teicawey una tienda con productos y comida mexicana lista para llevar y donde venden unos deliciosos cinnamon rolls o rollitos de canela con nueces, una auténtica maravilla!

Carrer de Torrijos, 30
Tel. 93 285 0335



sábado, 21 de septiembre de 2013

El 300 del Born

Aprovechando el fantástico día que hacía hoy, fui con Alvarete y la pequeña Claudia al Parque de la Ciudadela para que jugaran un poco gracias a las diferentes actividades que hay allí para los niños en las Fiestas de la Mercé.

Comenzamos la ruta sobre las 13 hrs. y a las 15 hrs. estábamos muertos de hambre así que ya que estaba por la zona decidí entrar a las jornadas de puertas abiertas del Centro Cultural del Mercat del Born y de paso aproveché para comer en el recién estrenado espacio gastronómico El 300 del Born y me apetecía porque la cocina la dirige el chef Jordi Vila, y los que me conocen saben que desde hace años el Vivanda es mi restaurante preferido.






El sitio estaba bastante lleno pero tuve suerte y no tuve que esperar más de 10 minutos para que me dieran una mesa lo suficientemente grande para los niños y la trona de la pequeña (un puntazo que la tuvieran porque hay sitios que a veces olvidan que los padres no por tener niños dejamos de comer en los restaurantes).

La carta está muy bien repartida entre desayunos, vermuts, merienda y los platillos para comer propiamente o como ponía en la carta (a la guerra) y con una gran variedad, si bien en la carta hay algunos que aún no están disponibles a pesar de que los mencionan. Platillos que evocan una comida catalana tradicional pero al mismo tiempo con toques modernos como en el Vivanda.

Para los peques fui a lo seguro  (había platillos para los niños) y a ambos les pedí la cazuelita de macarrones a la barcelonina que estaban deliciosos, una ración generosa para los niños, por lo que lo puede pedir perfectamente un adulto y queda más que satisfecho, la carne, el queso gratinado, la salsa tenía un sabor a la cocina de las abuelas.


Quería probar tantas cosas pero sabiendo que no me lo acabaría yo sola, pedí unas patatas bravas  (Patatas Felip V) porque los platos tiene nombres históricos, lo cual me pareció muy original, y en la parte trasera de la carta que está la explicación de los mismos, las patatas estaban estaban también muy buenas, con un alioli muy suave y una ración más que correcta , pan con tomate (Triticum) que estaba hecho de cereales y quizás un poco duro para mi gusto, acostumbrada a la coca de cristal del Vivanda que se deshace en la boca, de segundo (por así decirlo, me pedí el Rostit Sant Antoni, un delicioso pollo al horno con ciruelas, cebolla y piñones que me recordaba esas contundentes  comidas de las navidades y que aún quedan lejos, un cuarto de pollo, de carne suave y jugosa que se separaba fácilmente del hueso y que estaba realmente para chuparse los dedos.






Al final los peques no pudieron acabarse los macarrones e hice de "coche escoba" con mucho gusto lo que hizo que ya no me quedara sitio para el postre y allí acabamos nuestra  experiencia en este nuevo espacio cultural.

Debo decir que el servicio es muy amable, un poco desbordados por la cantidad de gente que había pero que aún así trataban de que el cliente no esperase demasiado. El espacio es muy informal abierto y con una pantalla gigante que permite ver imágenes de las obras del Mercat mientras comes y lo hace muy dinámico y diferente.


En definitiva mi experiencia ha sido muy buena, la comida me ha gustado mucho, los precios en la línea del Vivanda, la cuenta al final nos salió con las bebidas, dos aguas de medio litros y un refresco de limón por 43,35 €.


Callejeando de vuelta descubrí muchos lugares nuevos que han dado mucha alegría al barrio en el que viví durante cuatro años, aún se mantienen históricos en la calle Assaonadors como el Pla de la Garsa al que tantas veces fui y me di cuenta de que tengo al barrio un poco olvidado desde que vivo en Sant Gervasi y hay sitios con mucho encanto que vale la pena visitar.